domingo, junio 13, 2010

Gracias totales

Este texto está en el blog de Javier Sanfeliú. Relata sus encuentros con Gustavo Cerati y es demoledor.

Camino a la cocina, paso por el hall de la radio y en una de las sillas de espera me sorprendo: Cerati, de anteojos oscuros a lo Jeff Lynne, estaba sentado esperando que fueran las 8:30. Faltaba hora y media. Lo saludo, el me saluda muy cordialmente, le ofrezco un café y el asiente. Le digo que si quiere ir al locutorio y acompañarnos mientras hacíamos el programa y accede de nuevo. Warnken lo invita a hacer el programa con nosotros y mientras tomábamos café empezamos el radioteatro (era un programa muy "ditirámbico" y particular: hacíamos viajar en tren a la gente hacia un lugar llamado la cafetería del asombro que quedaba en medio del desierto y que estaba habitado por personajes de cuento). Cerati jugó el juego de manera impecable. Me vio ladrar como Perro verde, recitó un par de poemas de no recuerdo quién, habló de todo como si estuviera en la casa de sus padres. Podríamos decir que lo disfrutaba bastante. Hablamos de Dios, la vida, la muerte y todos esos temas que casi no tienen espacio en los medios hoy.

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